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El aceite de colza es considerado uno de los aceites más saludables, rico en omega-3, bajo en ácidos grasos saturados y que contiene vitaminas antioxidantes, especialmente tocoferol. Es extraído de la semilla de colza y en muchos países es utilizado en la cocina porque se considera que es saludable para consumir en la dieta alimenticia.

En la España de 1981, concretamente en mayo, se produjo un manejo irresponsable de este producto, que afectó rápidamente a un gran número de personas. El aceite de colza era importado desde Francia, con licencia para un uso industrial, por lo que resultada mucho más barato que el aceite de oliva. De manera fraudulenta, este producto acabó vendiéndose principalmente en mercadillos ambulantes, en garrafas de plástico para el uso alimenticio, a pesar de que en España no estaba autorizado su uso. Es más, “para evitar que se destinasen partidas de ese aceite al consumo humano dentro de la península, se obligó a los importadores a añadirle un colorante -desnaturalizado- que disuadiese su uso en la alimentación”. Algunos aceiteros fueron los que se encargaron de adulterar este aceite, y así poder venderlo para el consumo humano, siendo una empresa española la encargada de distribuir este aceite.

El hecho de que este aceite se distribuyera por mercadillos de toda España y que su precio fuera más bajo, hizo que multitud de personas lo comprasen para su uso doméstico. Las ausencias de controles sanitarios hicieron el resto.  La enfermedad afectó principalmente a mujeres[1], siendo uno de los efectos más perjudiciales la aparición de erupciones alérgicas tóxicas en la piel (FONSECA.E, 2009).

Según el Gobierno, “las anilinas y anilidas que contenía el aceite serían las sustancias tóxicas a las que cabría atribuir el envenenamiento masivo”. Entonces, cabe decir que fue el aceite desnaturalizado con anilinas y derivados de finilaminopopandiol (PAP), lo que hizo que se diera el “Síndrome de Aceite Tóxico” (SAT). Por estos hechos se abrió procedimiento judicial en el Juzgado n.º 3 de la Audiencia Nacional.

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Fuente: abc.es

La primera muerte que aparece registrada es la de un niño de 8 años, Jaime Vaquero, que murió en una ambulancia de camino al hospital. A partir de ahí, empezaron a aparecer nuevos casos y a multiplicarse los ingresos hospitalarios.  Es importante mencionar que el Síndrome del Aceite Tóxico, se dio en unas zonas concretas de España: Madrid, Castilla y león (León, Valladolid, Segovia, Palencia, Zamora, Salamanca, Burgos y Soria), Castilla-La Mancha (Toledo y Guadalajara), así como Cantabria, Asturias, y las provincias de Orense y Vizcaya.

Por otro lado, es importante hacer referencia a que no solamente se barajó como hipótesis al aceite de colza como el causante de la enfermedad, sino que hubo la sospecha y la posibilidad, de que la intoxicación “fue debida a la mala utilización de productos organofosforados, que se utilizaron en una plantación de tomares en Almería”, concretamente un insecticida llamado “Nemacur”, del laboratorio alemán Bayer. Había varias cuestiones que ponían en duda que el aceite de colza fuese el causante, por ejemplo, era consumido por toda la familia, pero en cambio, había algunos de los miembros que se veían afectados y otros no. O que las garrafas habían sido vendidas a varios vecinos, y hablamos de garrafas que se habían llenado en el mismo momento, del mismo tanque…, y que algunos han enfermado mientras que otros permanecen sanos. “Las investigaciones han relevado que existen variables genéticas y ciertos marcadores hepáticos relacionados con la capacidad para metabolizar los agentes tóxicos” además, se ha comprobado, que no todas las botellas contenían la misma cantidad de veneno.

A este respecto, comentar que la Doctora Renate Kimbrough (1985), del CDC de Atlanta (USA), manifestó que “no hallamos ningún indicio que señalara que el aceite fuera el causante del síndrome tóxico. Además, muchos otros laboratorios en Europa han intentando hallar alguna sustancia tóxica en estos aceites, y tampoco tuvieron éxito alguno…”.

Incluso, existe una tercera causa que algunas instituciones manifestaron en su momento, como fue el caso del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), que llegó a hablar de una posible guerra biológica.[2]

El 19 de mayo de 1989 el tribunal de la Audiencia Nacional consideró probado que el aceite de colza desnaturalizado había sido la causa de la enfermedad, descartando cualquier otro tipo de hipótesis.

En la actualidad, las cifras de las personas afectadas por este aceite adulterado son de 20.000, de las cuales han fallecido algo más de 2.500. Por otro lado, cabe decir que la mayoría de las personas que siguen vivas se encuentran con grandes complicaciones y secuelas. Como por ejemplo el caso de una mujer llamada LZ, que estuvo 15 días en coma debido a la intoxicación, y a día de hoy tiene el hígado y los pulmones destrozados.

El 21 de octubre de 1981, muchas de las personas que estaban afectadas por el aceite adulterado y sus familiares, se reunieron en el palacio de los deportes en Madrid exigiendo al gobierno una solución, pidiendo que se agilizara el juicio de los acusados y el pago de unas indemnizaciones de los afectados. En 1982 se produjo el encierro de 70 personas en la Iglesia de San Sebastián de Reinosa (Cantabria), esperando que el Gobierno del momento diera una solución rápida a los afectados, solución que nunca llegó. El 27 de marzo de 1987 comenzó el juicio, siendo 28 los acusados que llamaron a declarar, de los cuales sólo 2 son condenados e ingresan en prisión. Al conocer la sentencia, los afectados apedrearon el autobús donde iban los imputados.

El 8 de octubre de 1992, las victimas realizan una acampada delante de la sede del PSOE para reclamar las indemnizaciones que habían sido fijadas por el Tribunal Supremo. Pero el 2 de octubre de 1997, dicho tribunal anula las indemnizaciones reduciéndolas a la mitad, debido a que ya habían recibido ayuda sanitaria durante estos últimos años.

Fuente: El País

Se creó una plataforma de víctimas por el aceite tóxico que se llama “seguimos viviendo”. Esta plataforma está formada por aquellas personas que sobrevivieron al consumo alimenticio del aceite tóxico, pero que, en cambio, han ido presentado a lo largo de los años problemas de salud. Actualmente son 20.000 víctimas las que siguen viviendo. Por ese motivo, pidieron “la creación de un Centro de Referencia Nacional para este síndrome en el Hospital Doce de Octubre con el fin de ofrecer la atención sanitaria específica a los afectados por el aceite de colza”. Lo primero que se hizo para que esto saliera adelante fue redactar un escrito donde recuerdan que ha sido una de las peores tragedias sanitarias que se ha dado en la historia de España, con la finalidad de que los ciudadanos lo firmasen. Llegaron a conseguir más de 3.700 firmas que apoyan la creación del centro en el Hospital Doce de Octubre de octubre.

Actualmente solo existe esta consulta médica especializada en casos de SAT, que se encuentra en el Hospital Doce de Octubre. Esta unidad especial sólo tiene a una Doctora al frente, que realiza un seguimiento de forma individual, y que cada año tiene que renovar “su contrato de servicios para dirigir esa unidad”. En el 2011, los afectados estaban preocupados porque en octubre debería haber vuelto a renovar su contrato y en diciembre aún no lo habían hecho. Algunos de los enfermos relatan que tienen “temor a que esta unidad se cierre”, como al parecer ya ocurrió en el centro de seguimiento del Hospital Carlos III de Madrid en el año 2009. Por ese motivo, los miembros de afectados por el SAT se encerraron en el hospital para “reivindicar una serie de necesidades de los afectados por el aceite de colza tras la intoxicación masiva sufrida en 1981”. La protesta solamente duró algunas horas debido a que recibieron la visita “del Consejo de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, junto a otros representantes de esta administración”

En el 2016, cuando ya habían pasado 35 años, dicen que se sienten abandonados por las instituciones, que aún siguen siendo muchas las personas que se encuentran afectadas por esta enfermedad rara, crónica y degenerativa. Los afectados buscan explicaciones sobre “por qué ya no se investiga sobre el SAT” y añaden que “ni siquiera se estudia en las facultades de medicina”. Por ese motivo, llevan a cabo un encierro indefinido dentro del Hospital Doce de Octubre, además hay personas que acompañan el encierro con una huelga de hambre, como es el caso de Carmen Cortés (portavoz de la plataforma de “seguimos viviendo” que se intoxicó cuándo tenía 14 años.

Por otro lado, lo que estos enfermos pretenden pedir con estas protestas es que se reconozca la importante labor que realiza la Doctora por ellos, y que se cree un centro de referencia donde pueda desarrollar su investigación con los medios adecuados, y de esta forma, mejorar su calidad de vida. Los afectados consideran que pertenecen a una lista de “olvidados” y que son las víctimas más maltratadas que hay en nuestro país.

BIBLIOGRAFIA

[1] FONSECA, E. (2009). “Manifestaciones cutáneas del síndrome tóxico por desnaturalización”. Servicio de Dermatología, Complejo Hospitalario de A Coruña.

[2] https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/del-envenenamiento-al-olvido.html

 

AUTORA: Sarah Navasquillo Vega. Estudiante de 4 curso del Grado en Antropología Social y Cultural (UCM).

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