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Hace unos días se publicó en una red social, por parte de una persona que dice ser criminólogo, un artículo referente a que «España tendrá un criminólogo en cada colegio para prevenir el Bullying«. Se hacía referencia a un artículo publicado en varios periódicos de tirada nacional, donde se explicaba la propuesta de contar con «mediadores» en los colegios para prevenir actos como el Bullying. Pero es adecuado señalar, que nada tiene que ver lo publicado en los periódicos, con lo que luego se hizo en las redes sociales.

A raíz de esta publicación, he podido leer multitud de comentarios, en los cuales incluso se decía que el puesto (de mediador) sería mejor que lo ocupara un detective privado en vez de un criminólogo, puesto que los primeros están más preparados que los segundos. Después de tantos años ejerciendo ambas profesiones, no dejo de asombrarme sobre la incapacidad que algunos manifiestan sobre lo que en realidad significa su profesión.

En primer lugar, es importante recordar que la profesión de detective privado, sujeta a la Ley 5/2014, de 4 de abril, de Seguridad Privada, tiene unas funciones muy concretas que definen su ámbito de actuación, y que están perfectamente descritas en el artículo 48.1 de la citada norma. En ningún caso, capacita a dicho profesional para llevar a cabo acciones de mediación en colegios para prevenir el Bullying, pero tampoco otras que por alguna esxtraña razón, «profesionales» de esta actividad quieren apoderarse, considerando que su formación académica les permite incidir técnicamente en cualquier área. Por otro lado, aunque a muchos les pese, la titulación de detective privado no es carrera universitaria, sino un título propio impartido por diversas Universidades.

En segundo lugar, y en cuanto a los criminólogos, señalar que son estudios de Grado, y que además, su ámbito de actuación es más amplio, incluyéndose entre éstos la prevención de los delitos. No obstante, hay una corriente actual donde también parece que los criminólogos pueden desarrollar cualquier actividad, sin pensar, que hay profesionales más cualificados y cuya formación es más específica en la materia. En el caso de los colegios, puede haber docentes, trabajadores sociales, etc., con un conocimiento mayor para desempeñar estas funciones, y que además, ya se llevan desarrollando hace tiempo.

Desde hace años, en los colegios (no en todos), exite la figura del mediador, que normalmente la ocupa un alumno elegido por los demás, que se encarga de intervenir en los conflictos existentes entre los alumnos y con los profesores. Esta experiencia ha funcionado muy bien, y en la actualidad se pretende dar un grado de profesionalidad a dicha actividad. En esta misma línea, muchos Ayuntamientos, a través de sus servicios sociales, disponen de programas dirigidos a la prevención de actos antisociales en los colegios, donde intervienen trabajadores sociales y psicólogos. Es evidente que hay que trabajar en esta línea, pero sin perder el Norte.

Quizás sea conveniente, que algunos malintencionados no manipulen las informaciones que salen en la prensa, y que los que las leen, sean capaces de verificar la fuente, su contenido, evitando hacer comentarios sin base argumental alguna. Esta manera de actuar perjudica tanto a detectives privados como a crimnólogos, y da mala imagen de nosotros mismos.

Eduardo Navasquillo Lorda. Es profesor titular de Seguridad Pública y Espacio Europeo en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Criminólogo y detective privado.

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